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LA SEGURIDAD Y PREVENCIÓN EN TU COTO DE CAZA

LA SEGURIDAD Y PREVENCIÓN EN TU COTO DE CAZA

Haz que sea un lugar seguro.

Nuestro acotado de caza es una escuela de valores para todos los cazadores. Por esto y mucho más, ser titular de uno o participar activamente en su gestión conlleva una gran responsabilidad.

Los cotos de caza son los escenarios donde se viven los recuerdos más intensos de nuestras vidas de cazadores. En ellos se forjan amistades que perduran con el paso de los años, se comparte tiempo, esfuerzo, éxitos y fracasos y nuestros hijos crecen aprendiendo a querer y respetar la naturaleza.  Nuestro coto es, como se ha dicho muchas veces, un aula de valores para todos los cazadores.

 

Por esto y mucho más, ser titular de un coto de caza o participar activamente en su gestión conlleva una gran responsabilidad. En los cotos de caza no sólo se caza y los riesgos o actividades en los que hay que prestar especial atención en relación a la seguridad y prevención son muchos y variados.  Por tanto un titular o gestor de un coto de caza debe prestar especial atención en que su coto de caza sea un lugar seguro.

 

En este breve artículo nos centraremos en los riegos a los que se ve sometido de forma general un coto de caza. No entraremos a comentar los riegos ni las medidas de prevención en las diferentes acciones de caza, que tienen sus propios riesgos y medidas de seguridad y prevención propias.

 

En cualquier caso nunca está de más disponer de un buen seguro con las más amplias coberturas para protegernos frente a cualquier acontecimiento indeseado.

 

Múltiples son los agentes o factores que pueden causar daños, y sobre los que hay que estar pendientes de cara a una correcta prevención y seguridad en los cotos de caza. Fauna cinegética, personas, maquinaria, agentes naturales, etc…

 

Tristemente vemos noticias, y los datos están ahí, del drama de los accidentes de tráfico causados por especies objeto de caza (principalmente caza mayor). Estos accidentes pueden llegar a tener muy graves consecuencias, con resultado de perdida de vidas o lesiones irreparables.

 

Para minimizar el riesgo de que estos accidentes se produzcan, más allá de la responsabilidad civil una vez producido un accidente, debemos prestar especial atención a:

 

a)    Las señales de tráfico o señales en pistas o caminos que atraviesen nuestro coto. Limitando la velocidad, avisando con la suficiente antelación y visibilidad la celebración de monterías, ganchos o batidas, etc…

b)    El estado de los cerramientos y cercados de protección.

c)    Evitar que el monte invada los márgenes de las carreteras y caminos para que la aparición de un corzo, ciervo o jabalí pueda ser detectada con el tiempo suficiente para poder reaccionar al conductor. (tal vez haya que notificar a la Administración titular de esa carretera).

d)    Mantener poblaciones cinegéticas ajustadas a la capacidad de carga del coto, para minimizar desplazamientos en busca de alimento agua o refugio.

e)    No está de más el contar con un seguro, con las máximas coberturas,  que pueda cubrir la responsabilidad civil frente a este tipo de accidentes.

 

Los daños también pueden afectar a cultivos tanto en el interior del acotado como en las fincas limítrofes. Para evitar o minimizar estos daños hay que tomar medidas de seguridad y prevención de los mismos. En gran medida las  medidas preventivas son similares a las que hay que tomar para evitar o reducir el riesgo de accidentes de trafico.  En este sentido establecer un adecuado plan de caza de control de daños, mantener densidades acordes a la capacidad de carga del coto, mantener o instalar cercados de protección, son medidas fundamentales. La suplementación de alimento y agua sólo es recomendable, como regla general, en períodos de escasez. Con un aporte generalizado y constante de alimento se puede inducir, si no se controlan muy bien las densidades poblacionales, a un exceso de población cinegética, por encima de la verdadera capacidad de carga del coto.

 

Otro de los daños que se le atribuyen a las especies cinegéticas es la de transmitir enfermedades al ganado doméstico. En especial, por su trascendencia económica, tenemos la tuberculosis bovina y la peste porcina africana. En mi opinión aún no existen estudios serios que demuestren el alcance o la implicación de las especies cinegéticas en estas enfermedades, sin embargo parece prudente establecer todas las medidas que sean posibles y asumibles para que la fauna cinegética y la doméstica no entren en contacto ni compartan comederos o bebederos. En este sentido conviene incidir en la necesidad de mantener untos de agua limpios y abundantes, evitando las aglomeraciones de animales en ellos.

 

La seguridad y la prevención en materia laboral, además de ser una obligación legal, debe ser foco preferente de nuestra atención. Y estas medidas de seguridad y prevención deben afectar a todo aquel que realice alguna actividad en el coto, no sólo a las personas que tengan la condición de personal laboral (guardas, tractorista, caseros, personal en cacerías y monterías etc…). Especial atención al uso de vehículos, tractores y maquinaria agrícola, así como al uso de motosierras o desbrozadoras de mano. Deben ser manejados por personal cualificado y formado, consciente de los peligros de su uso, y deben tener el mantenimiento adecuado.

 

Y por último debemos considerar los daños que pueden causar los agentes naturales. En especial los incendios e inundaciones. Contar con un buen Plan de Prevención de Incendios, mantener una bien mantenida red de caminos, con una buena red de drenaje, y puntos de agua para la extinción de incendios etc… es fundamental para poder actuar eficazmente. 

 

Pero sin duda la mejor y más eficiente medida de prevención y seguridad que puede tener un coto, y el mejor medio para que el gestor consiga implementar con éxito sus medidas de gestión es un buen equipo de guarderío. Un equipo profesional,  disciplinado, motivado, bien formado, a ser posible titulado, y con pasión con su trabajo. Y por supuesto bien remunerado.  Los guardas, junto con una buena dirección técnica, sabrán anticiparse a los peligros y evitarán o minimizarán los daños y sus consecuencias.

Pepe

 José María Guerrero

Ingeniero de Montes

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