Valle de Bielsa, Pirineo aragonés. El sol aún no ha salido cuando un grupo de hombres y mujeres ya lleva horas en el monte. No van a cazar. Van a escuchar. A observar. A buscar rastros de un ave que lleva décadas al borde del silencio: el urogallo pirenaico.
Desde Mutuasport queremos rendir homenaje a una de las sociedades de cazadores más comprometidas con el territorio y la biodiversidad de toda España. Una entidad que lleva décadas demostrando que la caza y la conservación no son términos opuestos, sino dos caras de una misma moneda: el amor por el monte.
Un valle, una historia, un compromiso
El Valle de Bielsa es uno de esos lugares del Pirineo aragonés que te detiene en seco. Las paredes verticales del Macizo de Monte Perdido, los bosques de hayas y abetos del Valle de Pineta, las cascadas del Cinca cayendo entre la roca, el pueblo con sus calles empedradas y sus casas de piedra bajo tejados de pizarra… Todo aquí habla de permanencia, de raíces, de gente que ha aprendido a vivir con la montaña respetándola.
Y es precisamente esa relación profunda con el territorio la que ha convertido a la Sociedad de Cazadores de Bielsa en referente nacional de gestión cinegética sostenible.
Fundada hace décadas por cazadores del propio valle, la sociedad ha evolucionado hasta contar con más de 200 socios que gestionan el monte con una responsabilidad que va mucho más allá de la temporada de caza. Sus miembros son guardas, científicos de campo, educadores ambientales y, sobre todo, guardianes de un ecosistema que el resto de la sociedad da por sentado.
El urogallo: una batalla que se libra al amanecer
El urogallo pirenaico es el gran símbolo de esta historia. Una subespecie majestuosa, discreta y cada vez más escasa, que lleva más de medio siglo sin poder ser cazada en Aragón. No por culpa de los cazadores, sino por la suma de amenazas que han transformado su hábitat: la densificación de los bosques, la reducción del sotobosque, la presión humana y el cambio climático.
Y han sido precisamente los cazadores de Bielsa los primeros en darse cuenta y actuar.
En colaboración con la Fundación Artemisan, el Gobierno de Aragón y la Federación Aragonesa de Caza, la sociedad participa desde hace años en uno de los proyectos de recuperación de especies más rigurosos y ambiciosos del Pirineo. Un proyecto que combina ciencia, gestión del territorio y participación local de una forma que debería ser modelo para toda España.
Ciencia en el monte: de la cámara trampa al análisis genético
Cuando uno de los socios de Bielsa madruga para colocar una cámara de fototrampeo cerca de un cantadero, no lo hace como aficionado. Lo hace como parte de un protocolo científico diseñado junto a los investigadores de Artemisan.
Desde 2019, el proyecto ha acumulado más de 2.300 registros de presencia del urogallo en el valle, incluyendo nuevas zonas de canto e invernada que no estaban documentadas. Se han recogido muestras biológicas —heces, plumas— para análisis genéticos que permiten estimar la población real y su diversidad. Se han cartografiado con sistemas de información geográfica las zonas de hábitat preferido: bosques entre 1.700 y 2.200 metros de altitud, con estructuras específicas de vegetación y orientación de laderas.
Luis Fernando Villanueva, de la Fundación Artemisan, lo resume con claridad: la ciencia y la caza no son incompatibles. Este proyecto lo demuestra. Los cazadores pueden ser aliados fundamentales para la conservación.
Y los resultados avalan esa afirmación. El modelo de distribución espacial elaborado ha permitido identificar las zonas críticas donde actuar y planificar el ambicioso Proyecto Aquitanicus, con una inversión de 2,1 millones de euros para intervenir en más de 361 hectáreas de hábitat prioritario entre 2023 y 2025.
Con las manos en la tierra: mejora del hábitat
Pero la conservación del urogallo no solo se hace con ordenadores y análisis de datos. Se hace también con motosierras, con picos, con botas embarradas y con horas de trabajo en zonas a las que apenas llega la luz del sol.
Los socios de Bielsa participan activamente en las actuaciones de mejora del hábitat: apertura de claros en el bosque, reducción de la densidad forestal en zonas demasiado tupidas, fomento del sotobosque que el urogallo necesita para alimentarse y refugiarse. Zonas que antes eran masa forestal impenetrable van recuperando poco a poco las condiciones que esta especie requiere para sobrevivir.
José Fernando, guarda de la sociedad, es uno de los que mejor conoce cada rincón del monte. Él y los demás guardas son los ojos y el conocimiento local que ninguna tecnología puede sustituir. Los cambios observados en el bosque a lo largo de décadas, los rastros que saben leer en la nieve, los cantaderos que han frecuentado generaciones de urogallos… ese conocimiento acumulado es un patrimonio científico en sí mismo.
El relevo generacional: cazadoras, jóvenes y una nueva identidad
La Sociedad de Cazadores de Bielsa no mira solo al pasado. Mira también al futuro, y en ese futuro hay mujeres, hay jóvenes y hay una nueva manera de entender la caza y la conservación.
Ania es uno de esos símbolos del cambio. Joven cazadora seleccionada en el sorteo especial organizado por la Federación Aragonesa de Caza junto al Gobierno de Aragón para fomentar la participación femenina en la actividad cinegética, vivió una experiencia de rececho de sarrio en la emblemática Reserva de los Circos que resume bien lo que significa cazar hoy en el Pirineo: respeto, decisión meditada, conexión real con el entorno.
«Para mí, cazar aquí es un privilegio. Es una forma de conectar con la naturaleza, de aprender del monte, de respetar cada especie. Me siento parte de algo mucho más grande.»
Ese sentimiento también se cultiva desde la educación. Cada verano, la sociedad organiza jornadas informativas, rutas educativas y actividades para los más jóvenes del valle. Porque conservar empieza por conocer, y conocer empieza por respetar.
Lo que dicen quienes los conocen
Alfonso Calvo, Director General de Caza y Pesca del Gobierno de Aragón, no tiene dudas: sin colaboración local como la de la Sociedad de Bielsa, plantear la recuperación del urogallo sería imposible. La especie está en situación crítica y necesita de todos.
Ángel Nuño, Presidente de la Federación Aragonesa de Caza, lo pone en valor: la Sociedad de Bielsa representa el nuevo perfil del cazador. Gestor, conservador, actor clave en el territorio.
Y Miguel Ángel Noguero, alcalde del pueblo lo dice con orgullo y con sencillez: el urogallo forma parte del alma del valle. Queremos que vuelva, y eso une a todo el pueblo.
Un modelo para España
Desde Mutuasport, compañía aseguradora comprometida con el mundo rural y cinegético, nos sentimos orgullosos de haber podido documentar esta historia y de estar al lado de quienes, como la Sociedad de Cazadores de Bielsa, demuestran cada día que el cazador es el primer conservador del monte.
Su trabajo silencioso, constante y riguroso merece ser conocido, reconocido y replicado. En un momento en que el mundo rural busca su lugar y la biodiversidad está bajo presión, el ejemplo de Bielsa nos muestra que la solución no viene de fuera. Viene de quienes conocen el monte, lo aman y llevan generaciones cuidándolo.
El urogallo todavía canta en el Pirineo aragonés. Y en parte, es gracias a ellos.
Mutuasport ha producido el documental «Guardianes del Campo: Sociedad de Cazadores de Bielsa», en colaboración con la Federación Aragonesa de Caza y YWH.




