La caza no es solo una actividad, es una forma de vida que conecta al ser humano con sus orígenes más profundos. Desde tiempos prehistóricos, ha sido clave para la supervivencia, el desarrollo y el equilibrio natural. Aunque sus formas hayan cambiado con los siglos, su esencia sigue siendo la misma: naturaleza, respeto y legado.
Y justamente ese legado es el que debemos transmitir a las nuevas generaciones, no solo en cuanto a conocimientos y técnicas, sino en algo aún más importante: la seguridad en la caza con niños.
Cazar con niños: una experiencia de aprendizaje y responsabilidad
Mi historia comenzó de pequeña, como acompañante de mi padre y mi abuelo por los campos riojanos. Entre traspiés, zarzas y batidas, aprendí que la caza es mucho más que abatir una pieza: es observar, escuchar, compartir y, sobre todo, volver a casa sanos y salvos.
Desde muy joven recibí enseñanzas que hoy intento trasladar a mi propio hijo. Reglas básicas que se graban a fuego, y que deben estar presentes en cada jornada:
- No adelantarse nunca al cazador principal.
- Respetar la línea de tiro.
- Usar chaleco naranja para ser visible.
- Proteger los oídos con tapones o cascos.
- Mantener siempre el seguro del arma.
- Identificar bien la pieza antes de disparar.
La seguridad debe ser innata en la caza con los más pequeños
Transmitir estos principios desde la infancia convierte la seguridad cinegética en un hábito natural, tan automático como cargar el arma o seguir un rastro. La seguridad no puede ser opcional. Debe ser parte integral de la educación cinegética.
No se trata de infundir miedo, sino de enseñar respeto: por la vida, por la naturaleza, por los compañeros y por uno mismo.
Volver es lo importante
Hay jornadas en las que no traemos nada en el morral, pero volvemos con el alma llena de recuerdos. Porque como decía mi padre:
“Lo importante no es lo que pesa el morral, sino lo que pesan los recuerdos”.
Ahora soy yo quien guía, quien repite aquellas frases y da aquellos consejos. La caza sigue siendo parte de mi vida y quiero que también lo sea para mi hijo. Pero siempre desde la seguridad, el respeto y el amor por lo que hacemos.
Así como la caza ha estado presente desde los orígenes del ser humano, la seguridad en la caza con niños debe formar parte de nuestra evolución como colectivo. Porque de nada sirve cazar bien, si no enseñamos a cazar con responsabilidad.
Recuerda: ningún lance vale más que una vida. Lo más importante siempre es volver.
Desde Mutuasport, trabajamos por una caza segura, responsable y compartida.



