En las próximas semanas se decidirá en Europa el futuro de la caza de la codorniz en España. Una decisión que no se tomará en el campo, ni escuchando a quienes conocen la especie de primera mano, sino en despachos, a partir de propuestas que no están respaldadas por datos científicos sólidos.
Y esto nos afecta a todos.
Las federaciones autonómicas de caza, impulsadas por la Real Federación Española de Caza (RFEC), han trasladado a sus gobiernos autonómicos su rechazo a las posibles restricciones o limitaciones que la Comisión Europea pretende debatir los días 12 y 13 de febrero en el seno de su Task Force. Lo han hecho con una sola voz y con el respaldo de más de 330.000 cazadores federados en toda España.
Pero esta reacción no surge de la nada. Surge porque los cazadores sabemos lo que está pasando realmente en el campo.
¿Cuál es la situación real de la codorniz?
La codorniz es una especie migratoria, ligada a la agricultura, al clima y a la gestión del territorio. Su evolución no puede explicarse con titulares simplistas ni con decisiones tomadas desde lejos.
Durante años, el sector cinegético ha sido señalado como el problema.
Ahora, los datos demuestran justo lo contrario.
Gracias al Proyecto Coturnix, impulsado por Mutuasport, la Fundación Artemisan y las federaciones de caza, España dispone de:
Censos reales
Datos de campo continuados
Información recogida directamente por cazadores
Estos datos han permitido al propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación afirmar públicamente —en noviembre de 2024— que no existen evidencias científicas que justifiquen una moratoria o restricciones a la caza de la codorniz.
Es decir: la ciencia no avala las limitaciones que se quieren imponer.
Entonces, ¿por qué se plantean restricciones?
Porque en Europa se siguen manejando informes y recomendaciones elaborados sin suficiente rigor técnico, sin conocimiento profundo del territorio español y sin contar de forma real con quienes están sobre el terreno.
Las federaciones lo han dejado claro en sus comunicaciones a las comunidades autónomas:
Las medidas propuestas carecen de base científica sólida
Pueden ser ineficaces o incluso contraproducentes
Ignoran el papel clave del cazador en el seguimiento y la gestión de la especie
Y aquí está el verdadero riesgo:
👉 sin cazadores, no hay datos
👉 sin datos, no hay gestión
👉 sin gestión, la codorniz pierde a sus principales aliados
El cazador no es el problema: es parte de la solución
Los cazadores llevamos años:
Realizando censos
Aportando datos fiables
Colaborando con científicos y administraciones
Defendiendo una caza regulada, sostenible y basada en conocimiento
Como ha señalado el presidente de la RFEC, Josep Escandell, el sector cinegético está dispuesto a seguir colaborando para:
Mejorar el conocimiento de la especie
Gestionar mejor su hábitat
Aplicar medidas eficaces y coordinadas
Pero también ha sido claro: no se puede criminalizar a quienes más están haciendo por la codorniz.
¿Por qué es tan importante que participes en los proyectos científicos?
Porque hoy, más que nunca, defender la caza es aportar datos.
Cada censo, cada registro, cada jornada bien documentada:
Da fuerza a los argumentos científicos
Protege el futuro de la codorniz
Defiende el derecho a una caza social responsable
La participación de los cazadores en proyectos como Coturnix no es opcional:
👉 es la mejor herramienta que tenemos para que no decidan por nosotros
👉 es la única forma de que Europa escuche al campo
👉 es la diferencia entre gestionar una especie o perderla
Hacemos un llamamiento a los cazadores
Este no es solo un debate sobre la codorniz.
Es un debate sobre el futuro de la caza en España.
Hoy nos toca estar unidos, informados y activos.
Hoy nos toca demostrar, con hechos y datos, que:
La caza social es responsable
La gestión funciona
Y los cazadores somos imprescindibles
Porque si no contamos nosotros lo que ocurre en el campo, otros lo contarán por nosotros… y no siempre con la verdad.




