SOCIEDAD DE CAZADORES LA SERENA – Quintana de la Serena (Badajoz)

Quintana de la Serena

Gestión ejemplar, conservación activa y compromiso con el mundo rural

 

En tierra de linces

En Extremadura, donde la llanura es auténtica y parece no tener fin, la vida salvaje prospera cuando alguien la cuida de verdad. En Quintana de la Serena, la caza es gestión, es presencia diaria, es invertir tiempo, recursos y esfuerzo para mantener un territorio que otros solo visitan.

Aquí han controlado la predación, han vigilado el hábitat, han preservado lo

LINCE IBÉRICO

s recursos y han trabajado codo con codo con el medio natural. Un territorio donde el esfuerzo consciente de cientos de cazadores ha permitido algo extraordinario: el regreso del lince ibérico… por decisión propia.

 

No por casualidad. No por decreto. Por gestión, por equilibrio y por compromiso con la naturaleza.

Eso es lo que hace diferente a la Sociedad de Cazadores La Serena. Y eso es lo que queremos contar hoy.

 

Una sociedad con raíces profundas en La Serena

La Sociedad de Cazadores La Serena, con más de 370 socios, es uno de los grandes referentes cinegéticos del suroeste peninsular. Ubicada en el corazón de la comarca homónima, su actividad va mucho más allá de la caza deportiva: es una auténtica entidad de gestión ambiental, conservación de especies y dinamización del mundo rural.

Su modelo combina tradición, ética, sostenibilidad y pasión por la naturaleza, situando a Quintana de la Serena como modelo nacional de caza social y conservación. La sociedad se nutre de socios fundadores con décadas de historia, de jóvenes que han encontrado en ella su vínculo con el campo, y de mujeres que están rompiendo moldes con talento y determinación.

Porque en La Serena la caza no es solo una afición. Es una identidad. Y esa identidad se transmite de generación en generación con el mismo orgullo silencioso con que se pisa el monte al amanecer.

 

El conejo de monte: la base de todo

Antes de hablar del lince, hay que hablar del conejo. Porque sin conejo no hay lince, y sin conejo no hay equilibrio. La Sociedad de Cazadores La Serena lo entendió hace tiempo, y lleva años apostando de forma sistemática por la recuperación y el control de esta especie clave.

Más de 1.000 conejos repoblados anualmente y más de 2.300 perdices rojas liberadas cada año: esas son las cifras que hay detrás de un trabajo silencioso pero riguroso. Un trabajo que incluye el control de enfermedades, la gestión de depredadores oportunistas y la mejora del hábitat a través de bebederos, comederos y zonas de refugio.

GESTIÓN CONEJO

La colaboración científica con entidades como Iberconejo, la Fundación Artemisan y el Observatorio Cinegético no es un adorno: es la base sobre la que se sustenta una gestión responsable. Porque en La Serena, las decisiones sobre el territorio se toman con datos, no con intuición.

«Antes del lince, hubo un trabajo silencioso pero riguroso: la recuperación del conejo de monte, especie clave para el equilibrio del ecosistema mediterráneo.»

 

El lince llegó porque alguien lo cuidó

Muchos sueñan con ver un lince. En La Serena, no fue necesario soñar: el lince llegó. Y no fue por casualidad.

El primer ejemplar fue detectado en 2023. Hoy, en los terrenos gestionados por la Sociedad de Cazadores La Serena, hay un núcleo familiar de cuatro linces ibéricos en libertad. No reintroducidos por decreto, sino atraídos de forma natural por un territorio que reunía todo lo que un lince necesita para vivir: abundancia de conejo, refugio, agua y seguimiento constante.

Los cazadores de La Serena no modificaron su forma de gestionar el monte cuando llegó el lince; simplemente hicieron lo que siempre habían hecho, y lo hicieron tan bien que el felino más amenazado de la Península eligió quedarse.

«No es casualidad. Es resultado de planificación, trabajo y ciencia aplicada al monte. El lince aparece donde alguien lo cuida, y eso los cazadores de La Serena lo hacen muy bien.» José María Gallardo, presidente FEEDEXCAZA.

Para los técnicos de la federación, La Serena es hoy un caso de éxito que puede y debe replicarse. La convivencia entre caza social y protección de especies protegidas no solo es posible: aquí es un hecho demostrado con datos y con vida.

 

Caza social: herramienta de gestión y conservación

La Sociedad de Cazadores La Serena organiza monterías reconocidas a nivel comarcal y regional, con una planificación rigurosa, protocolos de seguridad sólidos y un compromiso absoluto con la sostenibilidad de las poblaciones cinegéticas. Cada jornada está pensada para proteger la fauna, garantizar el equilibrio poblacional y promover la convivencia con las especies protegidas presentes en el territorio.

La caza social no es solo deporte. Es una herramienta de gestión del territorio, de mantenimiento de poblaciones y de sostenibilidad ambiental. Y en Quintana de la Serena, eso se entiende perfectamente: la sociedad ejerce de gestora activa de un entorno que sin ella estaría mucho más vulnerable.

El relevo generacional es también una prioridad. La cuota cero y la cuota reducida para jóvenes y jubilados son señales claras de una sociedad que mira al futuro sin renunciar a sus raíces. Y la incorporación de mujeres, cada vez más visible y reconocida, es otra de las transformaciones que están cambiando el perfil de la caza social en España.

 

De La Serena nacen campeones

Un territorio bien gestionado y conservado no solo es bueno para la fauna. También es el mejor campo de entrenamiento para quienes quieren llevar la caza al más alto nivel. Y La Serena lo ha demostrado con nombres propios.

Francisco Trejo acumula tres campeonatos de España en San Huberto. María Fernández ha hecho historia al ganar el Campeonato de Extremadura de Caza Menor con Perro tanto en categoría femenina como en categoría general. Francisco Delgado lleva el nombre de La Serena a los podios de los campeonatos autonómicos. Luis Ruiz y Francisco Javier Díaz han conseguido el título nacional de plato.

Pero más allá de los nombres, lo importante es lo que hay detrás: una cultura de respeto, formación y ética cinegética que convierte a los cazadores de La Serena en embajadores de Extremadura en los certámenes más exigentes del país.

El XL Campeonato de España de San Huberto, celebrado en 2022 en Quintana de la Serena, fue un evento que reunió a los mejores cazadores y perros de muestra del país y consolidó a la localidad como referente nacional de la caza deportiva. Y el Día del Cazador Extremeño y del Mundo Rural, que desde 2018 congrega a más de 5.000 asistentes, es otra prueba del arraigo social de la caza en este territorio.

 

Los galgueros: tradición viva y patrimonio cultural

La tradición galguera en La Serena es mucho más que un deporte. Es una forma de entender el campo, de relacionarse con los animales y de mantener viva una cultura rural que corre el riesgo de diluirse si nadie la cuida.

El LXIX Campeonato Nacional de Galgos en Campo Abierto (2006/2007) no se organizó en Quintana de la Serena por casualidad. Se organizó porque aquí hay historia, hay conocimiento y hay una comunidad de galgueros comprometidos con la excelencia.

Galgueros como José Murillo y Juan Manzano son la memoria viva de esa tradición. Y en su relato hay algo que va más allá de los campeonatos: hay un vínculo entre las personas, los animales y la tierra que define lo que significa pertenecer a esta comarca.

 

 

Más que caza: un motor para el mundo rural

La Sociedad de Cazadores La Serena no termina en los límites de sus acotados. Su impacto se extiende al pueblo, a la economía local, a la hostelería, al comercio y a la vida social de Quintana de la Serena.

Los grandes eventos cinegéticos traen visitantes, llenan los bares, dan trabajo a los batidores y generan un movimiento económico que en muchos municipios rurales no tiene alternativa. Y la caza menor, la montería o las pruebas de perros de muestra son también una forma de cohesión social: de encontrarse, de compartir, de pertenecer.

La carne de caza, protagonista de la gastronomía local, es otro vínculo entre el campo y la mesa. Una cadena que empieza en la gestión responsable del territorio y termina en el plato, con toda la trazabilidad y el sabor que eso implica.

En Quintana de la Serena, la caza es economía, es cultura, es identidad. Y la sociedad que la gestiona lo sabe, lo cuida y lo defiende.

 

Donde vuelve el lince, vuelve la vida

«En La Serena, el lince no es un milagro. Es la huella viva del trabajo de quienes nunca se rindieron: cazadores que levantaron el monte a pulso, que devolvieron el conejo, que defendieron su tierra cuando nadie miraba.»

Gracias a ellos, el equilibrio volvió. La vida volvió. Y el lince, símbolo de nuestra naturaleza más frágil y más valiosa, eligió regresar. Porque en este territorio hay quienes no solo pisan el campo: lo protegen, lo sostienen y lo mantienen salvaje.

Ellos son los verdaderos guardianes del campo.

 


Mutuasport apoya la labor de la Sociedad de Cazadores La Serena y de todas las entidades cinegéticas comprometidas con la gestión sostenible del territorio en colaboración con la Federación Extremeña de Caza.