Más de 60 años cuidando el monte, la fauna y la tradición cinegética murciana
Sociedad de Cazadores Santa Eulalia – Totana (Murcia) LA CAZA SIN FILTROS
Hay territorios que tienen algo especial. Algo que no se explica solo con datos ni con mapas, sino con la historia acumulada de quienes los han caminado durante generaciones. La sierra de Totana, en la Región de Murcia, es uno de esos lugares. Y la Sociedad de Cazadores Santa Eulalia lleva más de seis décadas siendo su guardiana más fiel.
Fundada en 1963, con quince pesetas de cuota mensual y un hombre al frente —D. Filomeno Hostench Ramírez— que entendía que cuidar el campo era también cuidar a las personas, esta sociedad ha crecido, evolucionado y resistido todo lo que el tiempo trae consigo: sequías, cambios normativos, presiones externas y la inevitable transformación de una sociedad rural que no siempre mira al campo con los ojos que merece.
Más de 60 años de historia. Socios que han podido disfrutar y practicar cualquier modalidad de caza, tanto mayor como menor. Y un territorio que, gracias a ellos, sigue vivo.
Eso es la Sociedad de Cazadores Santa Eulalia. Y eso es lo que queremos contar hoy.
La sierra como vecina: el privilegio de lindar con Sierra Espuña
Pocos cotos pueden presumir de lo que tienen los de la Sociedad Santa Eulalia: algunos de sus terrenos lindan directamente con el Parque Regional de Sierra Espuña, uno de los espacios naturales protegidos más importantes del sureste peninsular.
Esa vecindad no es un detalle menor. Es, en la práctica, una autopista de fauna. Los animales no entienden de fronteras administrativas, y el trasiego constante desde el parque hacia los acotados de la sociedad convierte estos terrenos en un punto de encuentro entre la naturaleza protegida y la gestionada. Un equilibrio delicado que exige responsabilidad, conocimiento y respeto.
Y eso es exactamente lo que ofrece la Sociedad Santa Eulalia. Su presencia activa en el territorio garantiza que ese tránsito de fauna se produzca en condiciones óptimas, con el monte cuidado y los recursos disponibles para todas las especies que lo habitan, cinegéticas o no.
«Esta vecindad con Sierra Espuña ha despertado el interés de muchos cazadores, tanto a nivel regional como nacional. No es casualidad: es el resultado de un territorio bien gestionado que atrae porque ofrece lo que el campo bien cuidado siempre ofrece.»
El monte no se cuida solo: mantenimiento, caminos y fauna
Hay una labor que los cazadores hacen y que pocos ven. Una labor que no tiene glamour ni espectacularidad, pero sin la cual el campo se deteriora, los accesos se pierden y la fauna sufre. Es el trabajo de mantenimiento del monte: el cuidado de caminos, la limpieza de accesos, la conservación de infraestructuras que permiten que el territorio sea transitable y seguro.
La Sociedad de Cazadores Santa Eulalia lleva décadas haciéndolo. Montes públicos y privados, caminos vecinales, accesos a cotos: todo ello forma parte de una dedicación constante que no aparece en ningún titular pero que es imprescindible para que el ecosistema funcione.
Y junto al mantenimiento del monte, el cuidado y control de la fauna existente. Comederos, bebederos y zonas de siembra distribuidos por los acotados garantizan que todas las especies, cinegéticas y no cinegéticas, encuentren los recursos que necesitan para sobrevivir, especialmente en los meses más duros del año.
El clima murciano puede ser extremo. Los veranos son implacables, las sequías se prolongan y la fauna queda expuesta a una presión que sin ayuda puede ser letal. En ese momento crítico, los socios de Santa Eulalia están ahí: con agua, con alimento, con presencia. Porque cuidar el campo no es solo una obligación: es una forma de vida.
Equilibrio cinegético: gestión responsable para todos
Una de las funciones menos conocidas, y más valiosas, de las sociedades de cazadores es su papel en el control de las poblaciones de fauna que generan conflictos con la actividad agrícola. En Totana, como en tantos municipios rurales, los jabalíes, los arruís y los conejos pueden causar daños significativos en los cultivos de agricultores que no siempre tienen recursos para defenderse.
La Sociedad Santa Eulalia ha asumido históricamente esa responsabilidad. Ayudando a los agricultores afectados, coordinando actuaciones de control y colaborando con la administración, los cazadores ejercen una función de regulación poblacional que beneficia al conjunto del territorio.
Las sueltas de perdices durante la temporada de caza son otra pieza de ese puzzle. Realizadas con los permisos pertinentes y de forma planificada, estas sueltas reducen la presión sobre la fauna salvaje existente y permiten a los socios disfrutar de jornadas en el campo con plenas garantías. Tradición y responsabilidad, de la mano.
Un territorio con historia: La Bastida y el Santuario de Santa Eulalia
Cazar en los cotos de la Sociedad Santa Eulalia no es solo salir al monte. Es moverse por un territorio cargado de historia, de patrimonio y de significado.
El yacimiento arqueológico de La Bastida, uno de los más antiguos de Europa, se encuentra en estos terrenos. Un enclave que recibe miles de visitantes a lo largo del año y que convive, sin tensiones, con la actividad cinegética.
El Santuario de Santa Eulalia, que da nombre a la propia sociedad, es otro de esos puntos de referencia que conectan la caza con la identidad más profunda de Totana. Miles de personas peregrinan hasta allí cada año, y los cazadores comparten ese espacio con naturalidad y respeto.
Lejos de ser un obstáculo, esa convivencia entre caza, cultura y turismo es una de las señas de identidad de la sociedad. Una prueba de que el campo puede ser muchas cosas a la vez: reserva natural, patrimonio histórico, espacio deportivo y lugar de encuentro entre personas con intereses distintos pero un respeto común por el territorio.
«Mantenemos una excelente relación y colaboración con distintas asociaciones, como el club de senderistas o el club ciclista. El reconocimiento del Ayuntamiento de Totana es la consecuencia de años de buena convivencia y disposición al diálogo.»
Abrir las puertas al futuro: el relevo generacional
Una sociedad que no piensa en el futuro está condenada a repetir el pasado sin entenderlo. La Sociedad de Cazadores Santa Eulalia lo sabe, y por eso llevan tiempo trabajando para que los jóvenes encuentren en ella un hogar.
Facilidades en el pago de cuotas, premios para los participantes en el campeonato de caza menor, una cultura de acogida que hace que quien llega nuevo no se sienta extraño: son gestos pequeños con un impacto grande. Porque el relevo generacional no ocurre solo; hay que construirlo con paciencia, con generosidad y con la convicción de que la tradición cinegética vale la pena transmitirse.
Los jóvenes cazadores de Totana que hoy se forman en los cotos de Santa Eulalia aprenden mucho más que a cazar. Aprenden a leer el monte, a entender los ciclos de la fauna, a respetar los límites que hacen posible que el recurso se renueve. Aprenden, en definitiva, a ser guardianes del campo.
Un referente para la administración: cuando el buen hacer tiene reconocimiento
La relación de la Sociedad Santa Eulalia con la Agencia de Medio Ambiente de la Región de Murcia es otro de sus activos. Agentes medioambientales y jefes de comarca han reconocido en múltiples ocasiones el buen hacer de esta sociedad: en el cumplimiento de la normativa, en la disposición a colaborar y en la actitud responsable con la que afrontan su actividad.
Ese reconocimiento no se regala. Se gana con años de trabajo serio, con transparencia en la gestión y con la voluntad de hacer las cosas bien aunque nadie esté mirando. Y cuando la administración lo reconoce, es porque los datos y la realidad sobre el terreno lo avalan.
En un contexto en el que la caza a menudo enfrenta incomprensión y prejuicios, el aval de los propios agentes medioambientales es, quizás, el mayor reconocimiento que una sociedad cinegética puede recibir.
Sesenta años mirando al monte con los mismos ojos
«A lo largo de más de 60 años de historia, sus socios han podido disfrutar y practicar cualquier modalidad de caza. Pero sobre todo, han cuidado un territorio que sin ellos sería un poco menos de lo que es hoy.»
La Sociedad de Cazadores Santa Eulalia de Totana es una de esas instituciones que el mundo rural necesita y que la ciudad pocas veces comprende. Una entidad que mantiene el monte, cuida la fauna, apoya a los agricultores, convive con el patrimonio cultural, integra a los jóvenes y trabaja codo a codo con la administración.
No buscan titulares. No necesitan aplausos. Solo necesitan que el campo siga vivo, que la fauna siga prosperando y que los cotos que cuidan sigan siendo lo que siempre han sido: un lugar donde la naturaleza y las personas conviven en equilibrio.
Eso, en tiempos como los que corren, no es poca cosa. Es, en realidad, todo.




